{"id":749,"date":"2026-03-16T16:54:20","date_gmt":"2026-03-16T15:54:20","guid":{"rendered":"https:\/\/sociedadcientificasanitaria.org\/tendencias-de-enfermeria\/?p=749"},"modified":"2026-03-29T16:23:22","modified_gmt":"2026-03-29T14:23:22","slug":"2025-04-002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sociedadcientificasanitaria.org\/tendencias-de-enfermeria\/2025-04-002\/","title":{"rendered":"Carta a la Directora 2025-04-002"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding=\u00bb||1px|||\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb||17px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h3 id=\"TendenciasdeEnfermer\u00eda\">Tendencias de Enfermer\u00eda 1(4) 2025<\/h3>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_button button_url=\u00bbhttps:\/\/sociedadcientificasanitaria.org\/tendencias-de-enfermeria\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/2025-04-002.pdf\u00bb button_text=\u00bbDescargar\u00bb _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_button=\u00bbon\u00bb button_text_size=\u00bb13px\u00bb button_text_color=\u00bb#000000&#8243; button_bg_color=\u00bb#e8e8e8&#8243; button_border_color=\u00bb#000000&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_button][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Autor para correspondencia: Antonio Fern\u00e1ndez Lara<br \/>Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:tendenciasdeenfermeria@sociedadcientificasanitaria.org\">tendenciasdeenfermeria@sociedadcientificasanitaria.org<\/a><br \/>Link art\u00edculo: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.56533\/SWTB3612\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.56533\/SWTB3612<\/a><br \/>DOI: 10.56533\/SWTB3612<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_divider color=\u00bb#545454&#8243; divider_weight=\u00bb5px\u00bb _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb100%\u00bb custom_margin=\u00bb||22px|||\u00bb global_module=\u00bb283&#8243; saved_tabs=\u00bball\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_divider][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||2px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h1><strong><span style=\"background-color: #d5d5d5;\">C<\/span>arta a la Directora<\/strong><\/h1>\n<h3>Violencia contra las enfermeras: del problema normalizado al riesgo estructural para los cuidados<\/p>\n<\/h3>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>Antonio Fern\u00e1ndez Lara<sup>a<\/sup><\/strong><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>a Enfermer\u00eda, Hospital General Universitario Morales Meseguer, Murcia, Espa\u00f1a<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Recibido el 3 de noviembre de 2025. Aceptado el 7 de noviembre de 2025.<\/p>\n<p>Disponible en Internet el 19 de diciembre de 2025<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_divider color=\u00bb#545454&#8243; divider_weight=\u00bb5px\u00bb _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb100%\u00bb custom_margin=\u00bb||22px|||\u00bb global_module=\u00bb283&#8243; saved_tabs=\u00bball\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_divider][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<p>Sra. Directora:<\/p>\n<p>La violencia contra las enfermeras contin\u00faa trat\u00e1ndose en demasiados entornos como un fen\u00f3meno habitual, casi inherente al trabajo asistencial. Sin embargo, normalizar insultos, amenazas, humillaciones, agresiones f\u00edsicas o episodios de violencia entre compa\u00f1eros implica asumir como tolerable un riesgo laboral que nunca deber\u00eda formar parte del cuidado profesional. Esta mirada trivializadora resulta especialmente preocupante en servicios de alta presi\u00f3n asistencial, como urgencias, donde la violencia ejercida por pacientes y acompa\u00f1antes aparece de forma recurrente, pero tambi\u00e9n en unidades donde persisten formas menos visibles de violencia horizontal, acoso o intimidaci\u00f3n entre profesionales. Lejos de ser incidentes aislados, estos episodios reflejan fallos organizativos, d\u00e9ficits preventivos y culturas institucionales que todav\u00eda no han situado la seguridad del profesional en el mismo nivel de prioridad que la seguridad del paciente<sup>1,2<\/sup>.<\/p>\n<p>La relevancia del problema no radica \u00fanicamente en su frecuencia, sino en sus consecuencias. La evidencia disponible muestra que la exposici\u00f3n a violencia laboral incrementa de manera significativa el riesgo de burnout y de s\u00edntomas compatibles con trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico en enfermer\u00eda. En una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica con metaan\u00e1lisis, las enfermeras expuestas presentaron m\u00e1s del doble de probabilidad de informar s\u00edntomas de PTSD y burnout que aquellas no expuestas. Estos datos obligan a abandonar la lectura simplista de la violencia como un conflicto puntual o una situaci\u00f3n \u201cdif\u00edcil de manejar\u201d y a entenderla como un determinante directo del deterioro psicol\u00f3gico, del desgaste profesional y de la p\u00e9rdida de bienestar en quienes sostienen buena parte de la atenci\u00f3n sanitaria cotidiana<sup>1.<\/sup><\/p>\n<p>Su impacto tampoco termina en la esfera individual. La violencia contra las enfermeras compromete la calidad asistencial. Un estudio multic\u00e9ntrico realizado en hospitales hall\u00f3 que la violencia laboral se asociaba con mayor burnout, menor satisfacci\u00f3n laboral, peor percepci\u00f3n de seguridad del paciente y m\u00e1s acontecimientos adversos, actuando adem\u00e1s el agotamiento emocional y la insatisfacci\u00f3n como mediadores de ese efecto. Esto significa que proteger a las enfermeras no constituye solo una obligaci\u00f3n \u00e9tica o preventiva frente al da\u00f1o laboral, sino tambi\u00e9n una intervenci\u00f3n indirecta sobre la seguridad cl\u00ednica. Cuando el profesional cuida bajo amenaza, miedo, humillaci\u00f3n o cansancio extremo, el sistema entero se vuelve m\u00e1s fr\u00e1gil<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>A ello se a\u00f1ade una consecuencia estrat\u00e9gica para cualquier sistema sanitario: la dificultad para retener profesionales. La violencia horizontal, ejercida entre iguales o desde posiciones jer\u00e1rquicas cercanas, ha mostrado una correlaci\u00f3n positiva con la intenci\u00f3n de abandonar el puesto o incluso la profesi\u00f3n. Se trata de una dimensi\u00f3n especialmente grave porque erosiona la cohesi\u00f3n de los equipos, deteriora la confianza, empobrece el clima laboral y favorece la salida de profesionales valiosos. En un contexto marcado por escasez de enfermeras, envejecimiento de plantillas y crecientes necesidades asistenciales, seguir considerando estas conductas como problemas relacionales menores supone un error de gesti\u00f3n con consecuencias a medio y largo plazo<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>Por ello, la respuesta no puede limitarse a recomendar resiliencia individual o habilidades de afrontamiento. La literatura reciente insiste en que la prevenci\u00f3n efectiva exige programas integrales que incluyan evaluaci\u00f3n del riesgo, formaci\u00f3n espec\u00edfica, sistemas accesibles de notificaci\u00f3n, apoyo institucional tras el incidente, revisi\u00f3n peri\u00f3dica de las medidas implantadas y compromiso expl\u00edcito de los responsables organizativos. Tambi\u00e9n resulta imprescindible combatir el subregistro, porque lo que no se declara deja de existir en los indicadores, aunque siga da\u00f1ando a los profesionales. La pol\u00edtica de tolerancia cero debe traducirse en circuitos operativos claros, respaldo visible a la v\u00edctima y una cultura donde denunciar no implique estigmatizaci\u00f3n ni sensaci\u00f3n de inutilidad<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>La violencia contra las enfermeras no puede seguir interpret\u00e1ndose como un peaje inevitable del trabajo cl\u00ednico. Es un problema de salud laboral, de gesti\u00f3n, de seguridad del paciente y de sostenibilidad del sistema. Nombrarlo con claridad, medirlo adecuadamente y actuar de forma estructural ya no es una opci\u00f3n secundaria. Defender entornos libres de violencia equivale, en \u00faltima instancia, a defender cuidados m\u00e1s seguros, equipos m\u00e1s estables y una pr\u00e1ctica enfermera m\u00e1s digna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Wang J, Zeng Q, Wang Y, Liao X, Xie C, Wang G, Zeng Y. Workplace violence and the risk of post-traumatic stress disorder and burnout among nurses: A systematic review and meta-analysis. J Nurs Manag. 2022 Oct;30(7):2854-2868. doi: 10.1111\/jonm.13809<\/li>\n<li>Zhang Y, Yin R, Lu J, Cai J, Wang H, Shi X, et al. Association between horizontal violence and turnover intention in nurses: A systematic review and meta-analysis. Front Public Health. 2022 Oct 6;10:964629. doi: 10.3389\/fpubh.2022.964629<\/li>\n<li>Liu J, Zheng J, Liu K, Liu X, Wu Y, Wang J, et al. Workplace violence against nurses, job satisfaction, burnout, and patient safety in Chinese hospitals. Nurs Outlook. 2019 Sep-Oct;67(5):558-566. doi: 10.1016\/j.outlook.2019.04.006<\/li>\n<li>Fricke J, Siddique SM, Douma C, Ladak A, Burchill CN, Greysen R, Mull NK. Workplace Violence in Healthcare Settings: A Scoping Review of Guidelines and Systematic Reviews. Trauma Violence Abuse. 2023 Dec;24(5):3363-3383. doi: 10.1177\/15248380221126476<\/li>\n<\/ol>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||18px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;][\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La violencia contra las enfermeras contin\u00faa trat\u00e1ndose en demasiados entornos como un fen\u00f3meno habitual, casi inherente al trabajo asistencial. 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