{"id":560,"date":"2025-09-01T10:40:59","date_gmt":"2025-09-01T08:40:59","guid":{"rendered":"https:\/\/sociedadcientificasanitaria.org\/tendencias-de-enfermeria\/?p=560"},"modified":"2026-03-29T16:25:09","modified_gmt":"2026-03-29T14:25:09","slug":"2025-02-001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sociedadcientificasanitaria.org\/tendencias-de-enfermeria\/2025-02-001\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb7px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb||17px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h3 id=\"TendenciasdeEnfermer\u00eda\">Tendencias de Enfermer\u00eda 1(2) 2025<\/h3>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>DOI:<\/strong> 10.56533\/AXHI4529<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.56533\/AXHI4529\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.56533\/AXHI4529<\/a><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_button button_url=\u00bbhttps:\/\/sociedadcientificasanitaria.org\/tendencias-de-enfermeria\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/2025-02-001-editorial.pdf\u00bb button_text=\u00bbDescargar\u00bb _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_button=\u00bbon\u00bb button_text_size=\u00bb13px\u00bb button_text_color=\u00bb#000000&#8243; button_bg_color=\u00bb#e8e8e8&#8243; button_border_color=\u00bb#000000&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_button][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||3px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h2><a name=\"_Toc196332927\"><\/a>Editorial<\/h2>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Hablar de enfermer\u00eda es hablar de vocaci\u00f3n, de entrega y de una profesi\u00f3n indispensable para la salud p\u00fablica. Sin embargo, tambi\u00e9n significa hablar de largas jornadas, turnos rotatorios, exposici\u00f3n continua al sufrimiento humano y una elevada responsabilidad que, con frecuencia, no recibe el reconocimiento social ni institucional que merece. En este escenario, la salud mental de los profesionales de enfermer\u00eda se convierte en un eje cr\u00edtico para garantizar la calidad asistencial y la sostenibilidad del propio sistema sanitario.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, el debate sobre el burnout y la fatiga por compasi\u00f3n ha cobrado una relevancia creciente, especialmente tras la pandemia de COVID-19, que situ\u00f3 a la enfermer\u00eda en la primera l\u00ednea de una crisis sanitaria sin precedentes. El burnout, caracterizado por agotamiento emocional, despersonalizaci\u00f3n y disminuci\u00f3n del sentimiento de realizaci\u00f3n profesional, ha sido descrito por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud como un fen\u00f3meno ocupacional derivado de la exposici\u00f3n prolongada a factores de estr\u00e9s en el \u00e1mbito laboral. A su vez, la fatiga por compasi\u00f3n emerge cuando el contacto continuado con el dolor y la vulnerabilidad de los pacientes erosiona la capacidad emp\u00e1tica del profesional, generando sentimientos de vac\u00edo, apat\u00eda y desgaste. Ambos fen\u00f3menos no solo afectan al bienestar de las enfermeras y enfermeros, sino que repercuten directamente en la seguridad del paciente, la calidad de los cuidados y la estabilidad de las instituciones sanitarias.<\/p>\n<p>La salud mental de la enfermer\u00eda no puede seguir vi\u00e9ndose como un tema secundario o accesorio. Es un derecho laboral y humano que exige pol\u00edticas firmes y recursos suficientes. No se trata \u00fanicamente de implementar programas de autocuidado individual, como la pr\u00e1ctica de mindfulness o la promoci\u00f3n de h\u00e1bitos saludables, aunque estos resulten beneficiosos. Se trata de avanzar hacia un cambio estructural que reconozca los factores de riesgo psicosocial y los aborde desde una perspectiva preventiva. La sobrecarga de trabajo, las ratios inadecuadas enfermera-paciente, la falta de conciliaci\u00f3n familiar, la precariedad contractual y la ausencia de espacios de escucha constituyen elementos que multiplican la vulnerabilidad psicol\u00f3gica del colectivo.<\/p>\n<p>Un editorial como este invita a reflexionar sobre la responsabilidad compartida. El compromiso con la salud mental de los profesionales de enfermer\u00eda no recae \u00fanicamente en cada trabajador. Tambi\u00e9n compete a los gestores hospitalarios, a las administraciones sanitarias y a los colegios profesionales. Invertir en programas de apoyo psicol\u00f3gico, implementar protocolos de detecci\u00f3n temprana de desgaste emocional y garantizar plantillas adecuadas son medidas que pueden marcar la diferencia. A ello se suma la importancia de fomentar una cultura organizacional que normalice hablar de emociones y dificultades, eliminando el estigma que todav\u00eda pesa sobre la salud mental en el \u00e1mbito sanitario.<\/p>\n<p>El liderazgo enfermero tambi\u00e9n juega un papel clave. Supervisores y coordinadores de unidad pueden convertirse en figuras de referencia, capaces de identificar se\u00f1ales de alarma y generar entornos de trabajo m\u00e1s humanos. El fomento de la comunicaci\u00f3n abierta, la distribuci\u00f3n equitativa de tareas y el reconocimiento del esfuerzo diario son gestos que, aunque sencillos, repercuten en la percepci\u00f3n de bienestar y en la cohesi\u00f3n de los equipos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||18px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<p>Autor para correspondencia: Isabel Rosa Galera P\u00e9rez<br \/>Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:tendenciasdeenfermeria@sociedadcientificasanitaria.org\">tendenciasdeenfermeria@sociedadcientificasanitaria.org<\/a><br \/>Link art\u00edculo: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.56533\/AXHI4529\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.56533\/AXHI4529<\/a><br \/>DOI: 10.56533\/AXHI4529<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_divider color=\u00bb#545454&#8243; divider_weight=\u00bb5px\u00bb _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb100%\u00bb global_module=\u00bb283&#8243; saved_tabs=\u00bball\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_divider][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong>: en pacientes con enfermedad renal cr\u00f3nica avanzada que reciben terapia de sustituci\u00f3n renal, la adherencia al tratamiento es fundamental para minimizar el progreso de la enfermedad y evitar complicaciones graves.<strong>Objetivo<\/strong>: revisar la evidencia emp\u00edrica sobre la efectividad de los programas de educaci\u00f3n del paciente con ERC en etapas 3 a 5 que requieren TSR, en mejorar la adherencia al tratamiento.<strong>M\u00e9todos<\/strong>: se realiz\u00f3 una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica siguiendo las directrices PRISMA. Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA) y estudios cuasi-experimentales con grupo de control, que evaluaron la efectividad de programas de educaci\u00f3n al paciente en la adherencia al tratamiento de TSR, excluyendo el trasplante renal.<strong>Resultados<\/strong>: de un total de 1,271 estudios identificados, 11 fueron seleccionados, incluyendo 9 ECA y 2 estudios cuasi-experimentales. Las intervenciones educativas, que variaron desde educaci\u00f3n verbal y en v\u00eddeo hasta programas de autogesti\u00f3n y t\u00e9cnicas cognitivo-conductuales, mostraron mejoras significativas en la adherencia al tratamiento, control de par\u00e1metros bioqu\u00edmicos y calidad de vida de los pacientes. Los ECA presentaron alta calidad metodol\u00f3gica con puntuaciones entre 9 y 10 sobre 13, mientras que los estudios cuasi-experimentales obtuvieron puntuaciones de 7 sobre 9.<strong>Conclusiones<\/strong>: las intervenciones educativas son efectivas para mejorar la adherencia al tratamiento de di\u00e1lisis renal y la gesti\u00f3n de la salud en pacientes con ERC. Futuros estudios deben abordar las limitaciones metodol\u00f3gicas observadas, como la falta de cegamiento, y considerar tama\u00f1os de muestra m\u00e1s grandes y enfoques estandarizados para fortalecer la evidencia y facilitar la aplicaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica diaria.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave<\/strong>: di\u00e1lisis renal; educaci\u00f3n del paciente como asunto; cumplimiento y adherencia al tratamiento.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Asimismo, la formaci\u00f3n continua debe integrar competencias emocionales y de autocuidado como parte del desarrollo profesional. Resulta imprescindible que los futuros enfermeros, desde las aulas universitarias, reciban herramientas que les permitan gestionar el estr\u00e9s, identificar s\u00edntomas tempranos de desgaste y acudir a redes de apoyo cuando sea necesario. Preparar a los profesionales no solo en t\u00e9cnica, sino tambi\u00e9n en resiliencia, constituye una inversi\u00f3n estrat\u00e9gica para un sistema que requiere profesionales fuertes, motivados y emocionalmente estables.<\/p>\n<p>No se debe olvidar el papel de la investigaci\u00f3n. Estudiar el impacto del burnout y la fatiga por compasi\u00f3n, evaluar intervenciones psicosociales y generar evidencia cient\u00edfica robusta permitir\u00e1 dise\u00f1ar estrategias eficaces y sostenibles. La enfermer\u00eda, como disciplina cient\u00edfica, no solo cuida de los dem\u00e1s: tambi\u00e9n se investiga a s\u00ed misma, analiza sus retos y propone soluciones.<\/p>\n<p>Cuidar la salud mental de quienes cuidan es, en \u00faltima instancia, un acto de justicia social. Es reconocer que detr\u00e1s de cada uniforme hay una persona con emociones, l\u00edmites y necesidades. Es entender que el bienestar de los profesionales repercute en el bienestar de los pacientes y en la calidad de todo el sistema sanitario. Y es, sobre todo, un recordatorio de que la compasi\u00f3n no puede seguir pag\u00e1ndose con el precio del agotamiento.<\/p>\n<p>Hoy, m\u00e1s que nunca, se hace necesario un compromiso colectivo y decidido. Porque garantizar la salud mental de la enfermer\u00eda no es un lujo ni un a\u00f1adido: es una condici\u00f3n indispensable para cuidar mejor, para sostener la profesi\u00f3n y para construir un sistema sanitario m\u00e1s humano y resiliente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Isabel Rosa Galera P\u00e9rez<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Directora<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hablar de enfermer\u00eda es hablar de vocaci\u00f3n, de entrega y de una profesi\u00f3n indispensable para la salud p\u00fablica. Sin embargo, tambi\u00e9n significa hablar de largas jornadas, turnos rotatorios, exposici\u00f3n continua al sufrimiento humano y una elevada responsabilidad que, con frecuencia, no recibe el reconocimiento social ni institucional que merece. En este escenario, la salud mental de los profesionales de enfermer\u00eda se convierte en un eje cr\u00edtico para garantizar la calidad asistencial y la sostenibilidad del propio sistema sanitario.<br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os, el debate sobre el burnout y la fatiga por compasi\u00f3n ha cobrado una relevancia creciente, especialmente tras la pandemia de COVID-19, que situ\u00f3 a la enfermer\u00eda en la primera l\u00ednea de una crisis sanitaria sin precedentes. El burnout, caracterizado por agotamiento emocional, despersonalizaci\u00f3n y disminuci\u00f3n del sentimiento de realizaci\u00f3n profesional, ha sido descrito por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud como un fen\u00f3meno ocupacional derivado de la exposici\u00f3n prolongada a factores de estr\u00e9s en el \u00e1mbito laboral. A su vez, la fatiga por compasi\u00f3n emerge cuando el contacto continuado con el dolor y la vulnerabilidad de los pacientes erosiona la capacidad emp\u00e1tica del profesional, generando sentimientos de vac\u00edo, apat\u00eda y desgaste. 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