{"id":1193,"date":"2026-09-14T11:06:42","date_gmt":"2026-09-14T09:06:42","guid":{"rendered":"https:\/\/sociedadcientificasanitaria.org\/tendencias-de-enfermeria\/?p=1193"},"modified":"2026-09-22T09:40:51","modified_gmt":"2026-09-22T07:40:51","slug":"2026-04-001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sociedadcientificasanitaria.org\/tendencias-de-enfermeria\/2026-04-001\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<!-- ===== CABECERA ===== -->\n<h3><strong>Tendencias de Enfermer\u00eda 2(8) 2026<\/strong><\/h3>\n\n<p><strong>DOI:<\/strong> 10.56533\/SCGR9211<\/p>\n\n<p><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.56533\/SCGR9211\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.56533\/SCGR9211<\/a><\/p>\n\n<p><a href=\"https:\/\/sociedadcientificasanitaria.org\/tendencias-de-enfermeria\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/2026-04-001.pdf\" style=\"display:inline-block;padding:6px 16px;background:#efefef;border:1px solid #333;color:#333;text-decoration:none;font-size:0.9em;\">Descargar<\/a><\/p>\n\n<p>Editorial<\/p>\n\n<h3>Delirium hospitalario: cuando mantener la orientaci\u00f3n tambi\u00e9n forma parte del cuidado<\/h3>\n\n<p>Isabel Rosa Galera P\u00e9rez<sup>a<\/sup><\/p>\n\n<p><em>a Directora, Tendencias de Enfermer\u00eda<\/em><\/p>\n\n<p>Disponible en Internet el 31 de agosto de 2026.<\/p>\n\n<!-- ===== CORRESPONDENCIA ===== -->\n<p>Autora para correspondencia: Isabel Rosa Galera P\u00e9rez<br \/>Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:tendenciasdeenfermeria@sociedadcientificasanitaria.org\">tendenciasdeenfermeria@sociedadcientificasanitaria.org<\/a><br \/>Link art\u00edculo: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.56533\/SCGR9211\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.56533\/SCGR9211<\/a><br \/>DOI: 10.56533\/SCGR9211<\/p>\n\n<hr style=\"border:none;border-top:3px solid #000;margin:1.5em 0;\" \/>\n\n<!-- ===== CUERPO ===== -->\n<p>Una persona mayor ingresa en el hospital consciente, orientada y capaz de mantener una conversaci\u00f3n normal. Dos d\u00edas despu\u00e9s intenta levantarse de la cama durante la noche porque cree encontrarse en su domicilio. No reconoce la habitaci\u00f3n, se muestra inquieta, rechaza la medicaci\u00f3n y pregunta repetidamente por familiares que no est\u00e1n presentes. En otro paciente ocurre algo muy distinto: apenas habla, duerme buena parte del d\u00eda, come poco y parece simplemente cansado. Ambas situaciones pueden corresponder a una misma complicaci\u00f3n: el delirium.<\/p>\n\n<p>La alteraci\u00f3n aguda del estado mental contin\u00faa siendo uno de esos problemas hospitalarios que pueden quedar ocultos entre diagn\u00f3sticos considerados m\u00e1s urgentes. Una infecci\u00f3n, una intervenci\u00f3n quir\u00fargica, el dolor, la deshidrataci\u00f3n, determinados medicamentos, la falta de sue\u00f1o o una combinaci\u00f3n de varios factores pueden precipitar un cambio brusco en la atenci\u00f3n y la conciencia, especialmente en personas mayores, fr\u00e1giles o con deterioro cognitivo previo. Su aparici\u00f3n no deber\u00eda interpretarse como una consecuencia inevitable de la edad ni como una simple reacci\u00f3n al ingreso.<\/p>\n\n<p>Uno de los principales problemas es que el delirium no siempre produce agitaci\u00f3n. El paciente que grita, intenta retirar una v\u00eda o quiere abandonar la habitaci\u00f3n llama inmediatamente la atenci\u00f3n. En cambio, el delirium hipoactivo puede presentarse mediante apat\u00eda, somnolencia, lentitud o disminuci\u00f3n de la interacci\u00f3n. Es menos perturbador para el funcionamiento de una unidad, pero precisamente por ello corre un mayor riesgo de pasar inadvertido. Detectarlo exige conocer c\u00f3mo era el paciente antes y advertir que algo ha cambiado.<\/p>\n\n<p>Ah\u00ed existe un espacio particularmente relevante para la enfermer\u00eda. Pocos profesionales observan al paciente durante tantos momentos diferentes del d\u00eda y de la noche. La conversaci\u00f3n durante el aseo, la respuesta al administrar un tratamiento, la capacidad para comer de forma aut\u00f3noma, el comportamiento al levantarse, la orientaci\u00f3n al despertarse o una modificaci\u00f3n inesperada del patr\u00f3n habitual pueden proporcionar informaci\u00f3n cl\u00ednica dif\u00edcil de obtener mediante una valoraci\u00f3n puntual. Preguntar a la familia \u00ab\u00bflo nota diferente a como estaba en casa?\u00bb puede llegar a ser tan importante como revisar una constante.<\/p>\n\n<p>Prevenir el delirium implica, adem\u00e1s, recuperar el valor cl\u00ednico de intervenciones aparentemente sencillas. Mantener una adecuada hidrataci\u00f3n, favorecer la movilizaci\u00f3n, controlar correctamente el dolor, evitar inmovilizaciones innecesarias, asegurar que el paciente dispone de sus gafas o aud\u00edfonos, preservar en lo posible el descanso nocturno y facilitar referencias claras de tiempo y espacio forman parte de unos cuidados que pueden influir decisivamente en la evoluci\u00f3n. Una ventana abierta durante el d\u00eda, un reloj visible, explicar repetidamente d\u00f3nde se encuentra el paciente o procurar que la noche vuelva a parecerse a una noche pueden parecer actuaciones menores frente a la sofisticaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de un hospital. No lo son.<\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n merece atenci\u00f3n el propio entorno asistencial. Alarmas, conversaciones, luces permanentes, interrupciones nocturnas, cambios frecuentes de habitaci\u00f3n y procedimientos realizados sin una explicaci\u00f3n comprensible pueden incrementar la desorientaci\u00f3n de una persona vulnerable. Algunas de estas circunstancias son inevitables; otras responden simplemente a rutinas organizativas que raramente se cuestionan. Revisarlas supone preguntarnos si determinadas formas de trabajar est\u00e1n dise\u00f1adas \u00fanicamente para facilitar el funcionamiento del servicio o tambi\u00e9n para proteger la orientaci\u00f3n y el descanso del paciente.<\/p>\n\n<p>La familia puede desempe\u00f1ar asimismo un papel valioso. Una voz conocida, informaci\u00f3n sobre las costumbres del paciente o la presencia de objetos familiares pueden facilitar la orientaci\u00f3n y disminuir la sensaci\u00f3n de amenaza que provoca un entorno desconocido. Integrar a los familiares no significa trasladarles la responsabilidad del cuidado, sino aprovechar un conocimiento biogr\u00e1fico que el hospital no posee y que puede resultar especialmente \u00fatil cuando la capacidad de comunicaci\u00f3n del paciente se altera.<\/p>\n\n<p>Cuando el delirium aparece, su abordaje exige buscar causas y no limitarse a controlar la conducta. Una persona que intenta levantarse continuamente puede estar desorientada, pero tambi\u00e9n sentir dolor, necesidad de orinar, sed o miedo. Sedar o restringir el movimiento puede resolver moment\u00e1neamente un problema visible sin solucionar aquello que lo origina. La conducta debe interpretarse como informaci\u00f3n cl\u00ednica. Detr\u00e1s de ella existe una persona que est\u00e1 respondiendo, de la manera que puede, a una alteraci\u00f3n aguda de su percepci\u00f3n del entorno.<\/p>\n\n<p>Esta mirada tiene especial importancia para la pr\u00e1ctica enfermera porque recuerda que vigilar no consiste solamente en observar monitores. Tambi\u00e9n significa identificar cambios en la cognici\u00f3n, la atenci\u00f3n, el comportamiento y la capacidad funcional. Incorporar herramientas sistem\u00e1ticas de detecci\u00f3n, registrar adecuadamente las modificaciones observadas y comunicarlas con rapidez al equipo puede facilitar una valoraci\u00f3n precoz y evitar que el deterioro cognitivo agudo se normalice durante la hospitalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>El delirium pone de manifiesto algo esencial: algunos de los mejores resultados asistenciales no proceden de hacer m\u00e1s, sino de evitar que algo ocurra. Si una persona vulnerable mantiene su orientaci\u00f3n, duerme adecuadamente, conserva su movilidad y atraviesa una hospitalizaci\u00f3n sin desarrollar confusi\u00f3n aguda, dif\u00edcilmente habr\u00e1 un procedimiento concreto al que atribuir ese resultado. Sin embargo, detr\u00e1s pueden existir muchas decisiones enfermeras acertadas.<\/p>\n\n<p>Quiz\u00e1 por eso la prevenci\u00f3n del delirium representa tan bien una parte del cuidado que permanece poco visible. No siempre deja una intervenci\u00f3n espectacular en la historia cl\u00ednica, pero puede evitar ca\u00eddas, deterioro funcional, sufrimiento y complicaciones a\u00f1adidas. Reconocerlo supone tambi\u00e9n reconocer que mantener a una persona conectada con su entorno, con sus capacidades y consigo misma es una intervenci\u00f3n sanitaria de primer orden. En ocasiones, cuidar consiste precisamente en conseguir que, en medio de la enfermedad y de un hospital desconocido, el paciente siga sabiendo qui\u00e9n es, d\u00f3nde est\u00e1 y qu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n\n<!-- ===== FIRMA (alineada a la derecha) ===== -->\n<p style=\"text-align:right;\">Isabel Rosa Galera P\u00e9rez<br \/>Directora<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tendencias de Enfermer\u00eda 2(8) 2026 DOI: 10.56533\/SCGR9211 https:\/\/doi.org\/10.56533\/SCGR9211 Descargar Editorial Delirium hospitalario: cuando mantener la orientaci\u00f3n tambi\u00e9n forma parte del cuidado Isabel Rosa Galera P\u00e9reza a Directora, Tendencias de Enfermer\u00eda Disponible en Internet el 31 de agosto de 2026. 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